Hace unos días leí un informe en el que se decía que en el 2025, los sénior aumentarán un 20,5% en España, y que una de cada tres personas mayores de 55 años va a emprender.

Si existe una persona experta en romper barreras eres tú, es lo que tienen los años, que te enseñan a abrir puertas y ventanas a base de tropiezos y oportunidades.

O es que ¿aún tienes dudas sobre tus posibilidades?

Te voy a hablar sobre la vida de una de las mujeres más interesantes que ha dado la historia de la música. 

Ella te va demostrar como la edad no tiene por qué ser un impedimento a la hora de emprender, sino más bien una carga de energía que solo adquieres con la vela que aumentas cada año en tu tarta de cumpleaños.

Dime, ¿estás ya en la meta de salida del emprendimiento?

Los ¿maravillosos? años 20

Desde el primer momento que lees algo sobre ella, descubres el poder que tienen características tan importantes para emprender como son la persistencia, la pasión y el tesón.

A veces el azar también es parte de este camino, y aún así merece la pena.

Desde muy pequeñita, Minna Nerenstein (Keal) era una apasionada del mundo de la música. Sus padres, vendedores de libros hebreos, creían en la educación de su hija, por eso siempre la alentaron a una educación musical y sin pensarlo dos veces aceptaron cuando Minna quiso tomar clases de piano.

Su adolescencia la pasó entre grabaciones de violín y las voces de grandes estrellas de la ópera del momento.

Ahh, espera, ¿aún no te he dicho los años de su adolescencia?

Pues ya ha llovido desde entonces.

Minna nació en 1909 y con tan solo 20 años su vida dio un vuelco inesperado. La pérdida de su padre supuso un cambio en su hogar. Su madre, su casa, el trabajo la necesitaban, así que tuvo que abandonar los estudios que para ella era la vida: su música.

Durante años nada hacía presagiar que Minna iba a poder continuar con su gran pasión, ni tan siquiera una beca que ganó y que tuvo que abandonar y guardar en el cajón del olvido junto a sus primeros cuartetos, nada de todo sus esfuerzos y ganas lograron que pudiese seguir estudiando.

A partir del abandono de sus estudios realizó tantos y pintorescos trabajos como la vida de una mujer trabajadora que nunca se rindió.

Ella quería, necesitaba, continuar, seguir hacia adelante durante aquellos terribles años para el mundo, la enfermedad, la sociedad y el trabajo.

Todo esta situación ¿te recuerda algo? en ocasiones la vida se aferra a la repetición de patrones.

Durante años Minna trabajó como oficinista, perteneció al partido comunista británico, y tras romper con su primer marido, comenzó a trabajar en una fábrica de aviones.

Después de una vida de lucha contra la desigualdad en la vida y trabajo de la mujer, no sin antes haber participado en el rescate de cientos de niños de la Alemania nazi, a Minna le llegó el momento de la jubilación.

Era el año 1969, solo tenía 60 años.

Y sí, solo tenía esa edad, porque Minna sabía que aún tenía mucho que ofrecer, y no era nada en comparación con todo lo que sentía que podía demostrar.

Así que un buen día sacó sus viejas partituras del cajón y retomó su encuentro con su pasión, la música. 

Pero ¿cómo vuelves a tu profesión a los 60 años?, ella lo tuvo claro,  impartiría clases de piano.

Un buen día, uno de sus alumnos le presentó al compositor Justin Connolly que, tras conocer la pintoresca historia de Minna, se quedó tan fascinado por su vida que quiso saber más sobre sus estudios y composiciones, ya sabes, esos que escribió cuando solo era una estudiante.

Tanto le gustó que la convenció para que reanudara su fase de compositora, a lo que se unió su hijo que, en esa Navidad, le hizo el mejor de los regalos: la inscripción como estudiante oficial de Justin Connolly.

Era el año 1974, Minna tenía 65 años.

Durante estos años de formación académica, aprendió música moderna en composición, ya que su formación se había quedado obsoleta tras 46 años de parón obligado tras abandonar sus estudios musicales.

Y volvió a su pasión, a componer música.

Todas sus obras musicales las escribió con más de 65 años.

Cuando completó su sinfonía Op.3, emitida por la BBC, en 1989, tenía 80 años.

Uy, perdón, sólo tenía 80 años. 

Ahora sí. 

Un baño de realidad al emprender

Pongamos las cosas claras, en la mayoría de los casos lo primero que te viene a la mente a la hora de emprender no viene de la mano de la ilusión, a veces surge de la necesidad, y en este caso si eres mayor de 50, mujer con formación y experiencia, agárrate que vienen curvas.

Plataformas como La Asociación Nacional de Mujeres Emprendedoras y Autónomas (ANMEYA) orienta e informa sobre la integración de mujeres que quieren ser autónomas y emprendedoras.

Por cierto, que no se te olvide, en ninguno de los casos eres una persona mayor para trabajar y mucho menos para emprender.

Por este motivo cada vez existen más este tipo de plataformas que asesoran a este tipo de perfiles específicos, que indican el camino más adecuado para comenzar y sobre todo a, sin dejar de lado la pasión, pensar con la frialdad que necesitas como emprendedor para que tu proyecto sea viable

Te surgen mil dudas, hacer frente a pagos de facturas, alquileres, autónomo, por lo tanto para emprender, además de ganas, tienes que tener especial atención a seguir formándote.

¿Recuerdas cuando Minna Nerenstein volvió a sus estudios musicales?

Tenía experiencia, sí.

Sabía música, también.

Y aún así necesitó ponerse al día en cuanto a estilos y formas de componer para poder desarrollar su profesión en el momento que le tocó vivir, 46 años después de dejar sus estudios.

Con tu proyecto ocurre igual, el desarrollo de ti como empresaria debe comenzar por la continua formación para avanzar en el emprendimiento.  

¿Quién dijo que solo se emprende a los 25?

Durante el mes de marzo se conmemora el día de la mujer trabajadora. No debería existir un mes, ni tan siquiera un día. Simplemente debería coexistir el trabajo igualitario, sin género, edad, ni filtros, prejuicios ni nubes de colores.

No lo dejes para el próximo mes de marzo de sabe Dios qué año. Si tienes claras tus ideas, tu proyecto, tu momento, es ahora.

  • Fórmate. Las habilidades digitales sumarán a tu experiencia, no hace falta que te conviertas en SEO, si no quieres, recuerda que la actitud es un valor.
  • Busca asesoramiento, en asociaciones como Elefantes Solidarios vas a recibir toda la información que necesitas.
  • Céntrate en tu mercado, ve creciendo poco a poco y da forma a tu idea de negocio.
  • Sé persistente y constante, el emprender es un camino duro, lento y largo, que te obliga a estar siempre atento, en el que vas a tener que afrontar decisiones y también a lograr oportunidades.
  • Tu proyecto cuenta con el mejor valor: tu experiencia, y recuerda que eso solo te la ha dado cumplir años.

Y si la mayoría de los emprendedores tienen 25 años, los de mayor garantía de éxito tienen más de 50.

Y esto, ¿por qué es así?

  • Porque ahora es el momento de dedicarte a lo que de verdad te apasiona, transfórmala en tu forma de vida.
  • Tu productividad es mayor, posiblemente tengas menos responsabilidad familiar.
  • Tu cabeza nunca ha estado mejor amueblada.
  • Tu experiencia profesional es más larga y ofrece mayor confianza y seguridad.

Sea cual sea tu proyecto empresarial, tú ofreces una seguridad que solo te la han dado los años, y eso es lo que busca tu cliente, garantía y seguridad.

Realiza un estudio de mercado, ten en cuenta la viabilidad de tu negocio, céntrate en tu público objetivo, escúchalo y atiende su demanda.

¿Te imaginas que empiezas?

¿Que tu idea poco a poco va tomando forma?

¿Y hasta que tú puedes generar empleo?

Si has contestado a todo que sí, es hora de ponerse manos a la obra, porque como dice el periodista Andrés Bermea “Nunca es tarde… siempre hay tiempo”.

Y qué es la vida del emprendedor, y en general, sin un poquito de humor , o no entenderías a un Abuelos Emprendedores ?

En este artículo contamos con la colaboración de Carmen Navarro Valencia

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