Si la situación era complicada, antes de la aparición del COVID-19 en nuestras vidas, para los mayores de 45 años a la hora de lograr una reinserción laboral, 8 meses después la situación en la mayoría de los casos es desesperada.

Muchos teóricos expertos (gurús de internet, orientadores laborales, personal del SEPE, del SAE o cualquier organismo público o privado responsable en materia de empleo, etc), nos iluminan con sus teorías a cerca de lo que funciona o no funciona a la hora de encontrar un empleo.

Entre las soluciones teóricas, que según ellos son infalibles, nos encontramos con:

  • Tener un curriculum adecuado a cada puesto de trabajo al que te postules.
  • Que no sea muy extenso y que tenga los epígrafes claves para que los sistemas de reclutamiento que se empleen (programas informáticos de selección de personal), puedan dar con los candidatos o las candidatas perfectas para el puesto ofertado sin el esfuerzo de revisar uno a uno cada uno de los curriculums recibidos. Eso siempre que la Ley de Protección de Datos lo permita.
  • Que tenga una fotografía (o no, porque en este sentido también hay mucho de lo que hablar) que con solo verla proporcione la información adecuada de cómo es el candidato o la candidata, de cómo piensa y de sus valores, además de su capacidad de integrarse en un equipo de trabajo.
  • Que expreses en varios conceptos como te defines profesionalmente, que objetivos profesionales y vitales tienes y como pueden encajar en empresa en la que se pretende trabajar.
  • Idiomas, eso es algo fundamental, cuantos más idiomas domines mejor, aunque a veces la persona que te entreviste carezca de conocimientos similares. Eso sí, a poder ser con titulación oficial que acredite lo que aparece en el curriculum.
  • Conocimientos informáticos avanzados, es decir, domino de hojas de cálculo, bases de datos, procesadores de texto, programas de gestión, diseño gráfico, etc
  • Ser capaz de hablar en público con total soltura y saber venderte profesionalmente de forma adecuada.
  • Tener don de gentes y sin duda la joya de la corona, saber trabajar bajo presión y que tu rendimiento no baje.
  • Saber controlar tu lenguaje corporal y que no te traicione con gestos, tics, etc. que transmitan debilidad, fragilidad, duda, nerviosismo o un exceso de confianza.
  • Etc., etc., 

Y otras muchas teorías, requisitos mas que no incluyo por hacer esto interminable

Ah se me olvidaba un detallito sin importancia, LA EDAD. 

Todo lo anterior se queda en nada si tienes más de 45 años y si además llevas más de 1 años sin trabajar…

El problema que parece que muchos/as no quieren ver es que cada vez hay más población mayor de 45 años, la población envejece, nacen menos niños y el rango de edad que se busca en las empresas es cada vez de menor amplitud y de mayor exigencia, esto es un círculo vicioso que no tiene fin.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, en determinadas poblaciones, que no cuentan con un numero amplio de grandes o medianas empresas la forma que más se utiliza para reclutar personal es el “boca a boca”, utilizar la red de contactos que se puedan tener para cubrir las posibles vacantes laborales que puedan tener.

Esto quiere decir que realmente se confía mas en el trato personal, en la confianza que, en los reclutamientos informatizados más útiles para las grandes empresas, para las grandes corporaciones que mueven una cantidad de datos difícilmente controlable.

En ciudades como Marbella y a pesar de que cada vez es menos “pueblo” y más “ciudad”, creo que habría que incidir más en ese “boca a boca”, en tratar de convencer a esa red de contactos para conseguir que las personas mayores de 45 años puedan encontrar un puesto de trabajo y para ello podría ser útil la creación de una OFICINA LABORAL SOLIDARIA en la que se pudieran poner en contacto empresas familiares, pequeñas empresas que necesitan cubrir algunos puestos y que no tienen forma de hacerlo, aunque se trate de trabajos de por un periodo de tiempo determinado, media jornada o por una campaña determinada.

Esto haría que se creen nuevas redes de contactos que se mantengan en el tiempo y se retroalimenten de forma que se puedan cubrir las necesidades de cada uno, aunque sea solo de forma temporal. De esta forma, los mayores de 45 años podrían conseguir recuperar la confianza poco a poco, darse a conocer e ir introduciéndose en el mercado laboral de forma paulatina.

Artículo de José Feliz Fernández Moreno

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